La falta de ejercicio vincula problemas de salud con impactos económicos y revela la necesidad de promover estilos de vida activos en el país.
La situación actual de la actividad física en México revela un panorama preocupante que impacta directamente en la salud pública del país. Según estudios recientes, se proyecta que para el año 2030 más de ocho millones de casos nuevos de enfermedades crónicas no transmisibles, como hipertensión y depresión, podrían estar relacionados con la inactividad física, generando una carga económica significativa para el sistema de salud nacional. La Organización Mundial de la Salud destaca que la falta de movimiento es uno de los principales factores de riesgo de mortalidad a nivel global, pues afecta aspectos físicos, psicológicos y sociales, comprometiendo la calidad de vida.
De acuerdo con datos del Módulo de Práctica Deportiva, solo alrededor del 41% de la población adulta en las principales ciudades mexicanas realiza actividad física suficiente para mantener una buena salud. A nivel de género, las mujeres son menos activas en su tiempo libre, con solo un 36.8% que cumple con las recomendaciones mínimas, incluso en edades avanzadas como los 55 años o más. La motivación principal para ejercitarse es la salud, seguida por la diversión y la estética, lo que demuestra la importancia del bienestar y las recomendaciones profesionales en la adopción de hábitos activos.
A pesar de la crítica común sobre la falta de espacios públicos adecuados para ejercitarse, la mayoría de quienes realizan actividades físicas consideran que existen instalaciones accesibles en los entornos urbanos, aunque un porcentaje significativo señala que las condiciones son deficientes. La disponibilidad de recursos en línea ha permitido que muchas personas puedan mantenerse activas sin salir de casa, con tutoriales y rutinas adaptadas a diferentes espacios y objetos cotidianos. Sin embargo, la construcción y mantenimiento de espacios públicos con personal capacitado para la práctica deportiva siguen siendo fundamentales para elevar las cifras de actividad física en el país.
Las principales razones por las que quienes dejan de practicar deporte son la falta de tiempo, problemas de salud y agotamiento laboral. En ese sentido, fomentar la actividad física requiere tanto acciones gubernamentales como una conciencia individual sobre la importancia de mantenerse en movimiento. La promoción de estilos de vida activos no solo contribuirá a mejorar la salud de la población, sino también a reducir la carga económica y social que implica la atención a enfermedades relacionadas con la inactividad.
