El paquete fiscal prevé aumentos en productos como refrescos, videojuegos violentos y retenciones en plataformas digitales, afectando consumidores y empresas desde 2026.
A partir de 2026, diversas promociones y servicios en México experimentarán incrementos en sus costos debido a cambios en el esquema fiscal del país. Entre las principales modificaciones se encuentran aumentos en los impuestos sobre bebidas saborizadas, videojuegos con contenido violento y las retenciones aplicadas a plataformas digitales, afectando tanto a consumidores como a empresas.
Las bebidas con azúcar añadida, como refrescos y jugos industrializados, verán un aumento en su cuota por litro hasta alcanzar ligeramente los 3.08 pesos, impactando el precio final de estos productos en el mercado. Además, los productos con nicotina aumentarán su tasa del 160% al 200%, en un proceso que se extenderá hasta 2030 con una transición gradual. Los videojuegos con contenido violento también afrontarán un impuesto del 8% en su venta, lo que podría influir en los precios para los consumidores.
Por otra parte, las plataformas y casas de apuestas digitales tendrán que pagar una carga fiscal mayor: del 30% al 50% sobre los ingresos percibidos. En el ámbito fiscal, las personas físicas que vendan en línea serán sujetas a una retención del 2.5%, mientras que las empresas con Registro Federal de Contribuyentes (RFC) enfrentan una tasa del 4%. Las operaciones sin RFC—como las realizadas por extranjeros—tendrán una retención del 20%. Además, las retenciones de IVA también variarán, siendo del 8% para usuarios con RFC y del 16% para quienes no cuenten con este registro o sean extranjeros.
Otros cambios considerables incluyen incrementos en los recargos por pagos tardíos a adeudos con el Servicio de Administración Tributaria (SAT), aumentando progresivamente en función del tiempo de atraso. Además, los costos asociados a trámites migratorios, visitas a museos y sitios arqueológicos administrados por instituciones culturales también aumentarán, aunque sin cifras definitivas en esta fase.
Por último, las cuotas pagadas al Instituto para la Protección al Ahorro Bancario (IPAB) dejarán de ser completamente deducibles, afectando a las instituciones financieras y del sector bancario. En conjunto, estas modificaciones fiscales buscan mejorar las fuentes de ingreso del gobierno, aunque implican mayores gastos y retos para los diferentes actores económicos en 2026.
