Ciudad de México, México. - La Copa Mundial de la FIFA 2026 representará un hito para México, al convertirse en el primer país en albergar este evento por tercera vez. A solo unos meses de iniciar el torneo, se analizan las proyecciones sobre su impacto económico y su posible sostenibilidad a largo plazo.
Las estimaciones sobre la repercusión económica varían considerablemente, oscilando entre 1,000 y 4,500 millones de dólares. Según un informe de Deloitte, el efecto real podría alcanzar los 4,050 millones, centrado en dos áreas claves: infraestructura, con una inversión de 1,800 millones de dólares entre 2024 y 2026, y consumo, proyectado en 2,250 millones, especialmente en gastronomía y turismo.
Daniel Zaga, economista en jefe para Deloitte Spanish Latin America, señala que la Ciudad de México podría captar la mayor parte del impacto económico, seguida por Nuevo León y Jalisco. Sin embargo, la situación se complica por desafíos como la inseguridad y la inflación, que podrían afectar el consumo y limitar el alcance de los beneficios económicos.
Los sectores que más se beneficiarán incluyen bebidas y tecnología. Nielsen IQ México reporta que durante eventos como el Mundial, el consumo de refrescos y cerveza se incrementa notablemente. Además, se prevé una mayor venta de pantallas y sistemas de audio, impulsando mejoras en la tecnología hogareña.
El turismo se perfila como el motor para mantener el impacto positivo a largo plazo, ya que se anticipa un flujo significativo de visitantes. Los turistas no solo explorarán las sedes del Mundial, sino también otros destinos icónicos. Este enfoque turístico podría traducirse en beneficios sustanciales, prolongando el legado económico del evento en los años posteriores.
Con información de forbes.com.mx

