Icod de los Vinos, Tenerife. - El barrio de San Marcos está atravesando una crisis que ha transformado radicalmente su paisaje e identidad, especialmente con la desaparición de su emblemática playa de arena negra. La perdida de sedimento, provocada por cambios en las corrientes marinas, ha convertido este lugar en un pedregal casi desprovisto de vida turística.
Datos clave
- Quién: Vecinos de San Marcos, incluida la Asociación Los Hachitos de San Juan.
- Qué: Desaparición de la playa y cambios en la identidad del barrio.
- Dónde: Barrio de San Marcos, Icod de los Vinos.
- Cuándo: Cambios notables ocurren desde hace más de 15 años.
La situación se ha vuelto crítica. Yeray Dorta, un residente del barrio que aún recuerda sus días de infancia desciende a la playa con nostalgia. La falta de actividad económica y la escasez de negocios han convertido San Marcos en un lugar silencioso, donde antes reinaba la vida. Jonay Díaz, quien preside la Asociación Los Hachitos, apuntó que la pérdida de la playa ha provocado que el barrio pierda atractivo y relevancia dentro del municipio.
¿Cuál es la historia de San Marcos?
La historia de San Marcos se remonta a la época guanche, siendo un punto estratégico para la pesca y el comercio marítimo. En el siglo XVI, se consolidó como un importante centro de carpintería de ribera, vital para la construcción de embarcaciones. Con el auge de la actividad pesquera en el siglo XIX, se estableció el muelle, que transformó la economía local.
Con la intervención del Puerto de San Marcos, el barrio se conceptualizó como un eje comercial secundario en la red marítima de Tenerife. La pesca ha sido la base de la vida comunitaria, marcando el cotidiano de generaciones que han aprendido a navegar y compartir los frutos del mar.
¿Cómo afecta la pérdida de la playa a la comunidad?
La desaparición gradual de la playa, reconocida con la bandera azul, ha tenido un impacto profundo en la comunidad. Los precios de alquiler han aumentado y las infraestructuras son deficientes. Esta evolución ha desplazado a muchos residentes hacia otras áreas en busca de mejores condiciones de vida, afectando aún más la identidad colectiva del barrio.
El sentido de pertenencia, forjado a través de la ayuda mutua, ahora se enfrenta a un desafío significativo. La pérdida de la playa no solo representa la desaparición de un espacio recreativo, sino también la pérdida de un símbolo que ha servido de punto de unidad para los vecinos de San Marcos.
El futuro de este barrio costero depende de encontrar soluciones para restaurar su playa y recuperar su esencia histórica, mientras se plantean estrategias para revitalizar la economía local y frenar la emigración de sus habitantes.
Con información de eldia.es

