El Mundial de Fútbol 2026 está a la vuelta de la esquina y la Ciudad de México se prepara para recibir a una gran afluencia de visitantes. En este contexto, el gobierno ha comenzado a regular los hoteles clandestinos que operan bajo plataformas como Airbnb, los cuales evaden importantes obligaciones fiscales y regulatorias, generando una pérdida considerable en recaudación.
Las autoridades han identificado al menos 30 propiedades que funcionan como hoteles informales, acumulando cerca de 750 unidades de alojamiento. Estos inmuebles, generalmente gestionados por grandes empresas de hospedaje, han creado un mercado paralelo que compite deslealmente con los establecimientos hoteleros tradicionales, los cuales deben cumplir con diversas normativas.
Estadísticas indican que una gran parte de este mercado está concentrada en manos de pocos operadores. Mientras que el 80% de los anfitriones en plataformas como Airbnb son individuos con solo una o dos propiedades, el 56% de las unidades disponibles pertenece a quienes administran tres o más inmuebles, lo que contrasta con las regulaciones que afectan a los hoteles establecidos.
El debate sobre la renta temporal abarca temas de gentrificación y costos de vivienda en zonas urbanas clave. Las políticas implementadas en la Ciudad limitan la renta a un máximo del 50% de las noches anuales, lo que puede afectar a pequeños propietarios y quienes simplemente buscan un ingreso adicional. Sin embargo, esta acción busca contener los efectos negativos de la gentrificación.
El Mundial representa una oportunidad significativa para que la Ciudad de México regenere su mercado turístico. No obstante, queda la incertidumbre sobre cómo afectarán las nuevas regulaciones a aquellos que dependen de los ingresos de las rentas temporales, alineando la necesidad de control en el sector con la protección de los pequeños arrendatarios.
Con información de eluniversal.com.mx

