Empleados denuncian reducción de prestaciones, mala gestión y despidos arbitrarios en medio de un clima de incertidumbre laboral.
Desde hace varias semanas, los empleados del Hospital Palmore enfrentan un creciente malestar debido a una serie de decisiones administrativas que han afectado sus condiciones laborales. Entre las quejas principales se encuentran la reducción de prestaciones, como la disminución de la prima vacacional, y la implementación de cambios unilaterales en las condiciones de trabajo sin un proceso de consulta adecuado. Además, se reportan limitaciones en la disponibilidad de insumos esenciales para el cuidado diario de los pacientes y un aumento en los costos de alimentación para el personal, acompañado de una percepción de menor calidad en los alimentos ofrecidos en la cafetería del hospital.
El personal de enfermería, considerado clave en la operación del centro de salud, ha manifestado su desacuerdo con estas modificaciones, acusando que las decisiones se han tomado sin escuchar sus voces y sin considerar su experiencia. La situación alcanzó un punto crítico con el despido de Bertha Alicia Núñez Soto, ex jefa de enfermería, quien gozaba de reconocimiento por su trayectoria profesional. La decisión generó una protesta generalizada, motivando a los empleados a exigir respeto y mayor diálogo por parte de la administración.
Este conflicto ha sido potenciado por la ausencia de una postura oficial por parte de la dirección del Hospital Palmore, lo que incrementa la desconfianza y el descontento entre los trabajadores. La comunidad laboral pide que sus inquietudes sean atendidas de manera transparente y que se establezcan canales de comunicación efectivos para buscar soluciones a una situación que afecta la atención a los pacientes y el bienestar de quienes trabajan en el centro médico.
Desde hace semanas, las denuncias de los empleados del Hospital Palmore aumentan, evidenciando una crisis que requiere atención inmediata para restablecer un ambiente laboral justo y equitativo.
