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La historia de Julio y Lila: amor y trabajo a los 86 y 89 años

Julio y Lila, una pareja que trabaja en su negocio de pastas, demuestran que el amor y la actividad laboral no tienen edad.

Por Redacción1 min de lectura
Julio y Lila, una pareja santiagueña, llevan 64 años de matrimonio y continúan trabajando en su negocio familiar de pastas con pasión.
Julio y Lila, una pareja santiagueña, llevan 64 años de matrimonio y continúan trabajando en su negocio familiar de pastas con pasión.
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Ciudad de Buenos Aires, Argentina. – Julio Medina (86) y Lindaura Angulo (89) han compartido 64 años de matrimonio, marcados por el esfuerzo y el amor en su fábrica familiar, Pastas Conde. La pareja trabaja activamente a pesar de su avanzada edad, manteniendo una rutina que les brinda alegría y propósito diario.

Su planta de producción en el barrio de Colegiales está siempre en movimiento, con un aroma característico a pasta fresca. Lila trabaja en la elaboración de capeletis, mientras Julio invita a los clientes a probar su producto. Más de 150 cajas de pastas salen diariamente de su negocio, y ambos aseguran que el trabajo les da vida: “El trabajo es mi religión. No puedo estar sin hacer nada”, afirma Julio.

La historia de amor de Julio y Lila comenzó por casualidad cuando eran jóvenes. Con la complicidad que solo los años pueden forjar, ambos recuerdan anécdotas de épocas difíciles, pero siempre con una sonrisa. Lila recuerda cómo improvisó muebles en su hogar y Julio reflexiona sobre los momentos de escasez. La clave de su relación radica en el respeto y el compromiso mutuo.

Los accidentes no han frenado su actividad. Después de sufrir una lesión laboral, Julio se recuperó para seguir trabajando junto a Lila, quien también enfrenta sus propios desafíos de salud. Ambos comparten el deseo de no retirarse y siguen interactuando con sus clientes, buscando siempre un trato personal. “La sonrisa es clave”, indica Lila, resaltando su enfoque en ofrecer un servicio amigable.

Los domingos son otra tradición familiar importante, donde se reúnen para disfrutar de pastas y risas. Lila prepara diferentes platillos para sus nietos, quienes disfrutan de la comida casera. La historia de esta pareja es un testimonio de amor y trabajo, donde no hay planes de retiro, y el liderazgo familiar se asegura con la participación de su hijo Luis en el negocio.

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