El Polígono Sur de Sevilla, un barrio marcado por la exclusión social, acoge al CEIP Nuestra Señora de la Paz, el cual se erige como un bastión de amor y apoyo para sus alumnos. En este contexto, surge un equipo de voluntarios que, cariñosamente apodados 'hadas y hados madrinos' por los estudiantes, buscan transformar la realidad de los menores que allí asisten.
Durante un emotivo acto de homenaje, los alumnos aplaudieron a sus voluntarios, mostrando su gratitud. Sin embargo, este evento también reveló un desafío significativo: de casi 190 matriculados, solo unos 50 pudieron participar, reflejando el problema del absentismo escolar que enfrenta el equipo educativo diariamente.
Rafael Maqueda Fernández, director del centro, destacó la esencia de este proyecto comunitario, donde el apoyo desinteresado es fundamental para el bienestar de los niños. El reconocimiento no se tradujo en premios materiales, sino en obsequios simbólicos que refuerzan el vínculo emocional con los voluntarios, quienes asumen un rol crucial en las vidas de estos menores.
El trabajo conjunto entre profesores y voluntarios, como Paula y Carmen, evidencia la importancia de la paciencia y el amor en el entorno educativo. Las intervenciones educativas buscan erradicar el absentismo y proporcionar un ambiente motivador. Sin embargo, las dificultades externas, como la falta de rutinas en el hogar, complican este esfuerzo.
Macarena, una de las impulsoras del proyecto, reimaginó el CEIP Nuestra Señora de la Paz como un refugio que promueve oportunidades y crecimiento personal. Con más de tres décadas de dedicación, ella y su esposo, el director Rafael, saben que en un entorno con muchas limitaciones, el amor y la acción comunitaria pueden marcar la diferencia, realizando verdaderos milagros como el progreso de un alumno en silla de ruedas.
Con información de diariodesevilla.es

