Ciudad de México, CDMX. - La Secretaría de Economía de México enfrenta un reto significativo con el sello Hecho en México debido al endurecimiento de las reglas de origen que Estados Unidos implementará en el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC). Este programa tiene como objetivo certificar y promover la producción nacional, incrementando la presencia de componentes fabricados en el país.
El desafío implica no solo aumentar la producción local de insumos, sino también obtener la documentación necesaria para validar su origen. La complejidad se hace evidente en la industria automotriz, donde para beneficiarse de descuentos arancelarios, es esencial descomponer un vehículo en hasta 18,000 piezas y rastrear su lugar de fabricación.
Marcelo Ebrard, secretario de Economía, subrayó la importancia de este proceso. “Tenemos que certificar lo que se hace aquí, por eso Hecho en México tiene esa otra dimensión. Todo el comercio va a reglas de origen”, afirmó durante la presentación del programa, anticipando que los cambios serán inminentes para el año 2027.
Las cifras también revelan la situación actual de la balanza comercial. En 2022, México importó 664,070 millones de dólares, de los cuales el 77% correspondió a bienes intermedios. Por primera vez, las compras en Asia superaron las de Norteamérica, con 298,655 millones de dólares provenientes de ese continente.
Las reglas de origen establecen los criterios que permiten a los productos recibir preferencias bajo los tratados comerciales. Poseer el distintivo Hecho en México no garantiza el cumplimiento de estas normativas. Las empresas deben asegurarse de que sus productos cumplan con los requisitos y contar con la documentación adecuada para respaldar sus afirmaciones.
La responsabilidad de verificar el origen persiste incluso después de que las mercancías cruzan la frontera. Las revisiones posteriores pueden descalificar el origen declarado si faltan documentos clave de los proveedores.
Con información de expansion.mx

