El estrecho de Ormuz, un punto crucial para el comercio mundial, atraviesa una crisis tras seis meses de conflicto, con un descenso del tráfico marítimo a menos de 20 buques diarios, cuando antes de la guerra cruzaban una media de 130. Este conflicto empezó con ataques aéreos entre Estados Unidos e Irán, afectando el 20% de los hidrocarburos y fertilizantes que llegan a los mercados globales.
A pesar de los acuerdos y negociaciones, la normalización del tráfico parece lejana. “No se vislumbra una solución militar, política ni diplomática clara”, afirmó Dimitris Maniatis, consejero ejecutivo de la consultora Marisks. Las medidas de bloqueo impuestas por ambos países han llevado a las navieras a adoptar tácticas de "flota fantasma", apagando los transpondedores de sus buques para evadir las autoridades.
Irán ha extendido su bloqueo en el estrecho, lanzando proyectiles y drones contra embarcaciones que navegan sin autorización. Por su parte, Estados Unidos ha restablecido restricciones en el Golfo de Omán, tratando de interceptar barcos con destino iraní. A pesar del riesgo, se han documentado múltiples transferencias de crudo en aguas omaníes para sortear los bloqueos.
Las tensiones han desencadenado ataques a más de 70 buques desde el inicio de la guerra, resultando en la muerte de al menos 20 marineros, según la Federación Internacional del Transporte. Las acciones hostiles han levantado preocupaciones sobre la seguridad en el área, lo que ha llevado a algunos a calificarlo como una "zona de guerra".
En respuesta a las sanciones, Irán busca nuevas rutas para relanzar sus exportaciones, en medio de riesgos crecientes para el tráfico marítimo en la región.
Con información de elpais.com

