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La Guardia Nacional Cristera transforma su lucha hacia lo espiritual

La Guardia Nacional Cristera evoluciona hacia una lucha espiritual, reafirmando su compromiso con la fe y la comunidad católica en México.

Por Redacción1 min de lectura
La organización católica se reinventa como un movimiento espiritual y cierra la brecha con la Iglesia.
La organización católica se reinventa como un movimiento espiritual y cierra la brecha con la Iglesia.
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Atotonilco el Alto, Jalisco. – La Guardia Nacional Cristera, fundada por el general Enrique Gorostieta en 1928, ha evolucionado de una estructura militar a una misión de combate espiritual. Actualmente, forma parte de la Dimensión Episcopal para los Laicos de la Conferencia del Episcopado Mexicano, afirmando que “la guerra ahora no es física, es espiritual”.

Juan José Ramírez, secretario general de la Guardia, destaca que, aunque el contexto ha cambiado desde los tiempos de Plutarco Elías Calles, persiste una “hostilidad” hacia la práctica de la fe. Su afirmación resuena en los textos del Beato Anacleto González, cuyo mensaje continúa siendo relevante hoy en día.

Gorostieta estableció la Guardia para defender la libertad religiosa ante la represión del gobierno, convirtiéndose en un símbolo de resistencia. En sus palabras, esta organización representa al pueblo, que en un momento de necesidad se unió para hacer frente a la adversidad, simbolizando el patriotismo y la libertad de culto.

La Cristiada, conflicto que abarcó de 1926 a 1929, dejó un saldo trágico, con más de 200 mil mártires en su defensa. La violencia no cesó con los “arreglos” de 1929, y muchos cristeros sostienen que la persecución continuó incluso después. Bajo el mando de Jesús Degollado Guízar en los años 50, la Guardia se revitalizó, y actualmente cuenta con alrededor de 2,500 miembros en México.

La actual integración de la Guardia Nacional Cristera a la estructura de la Iglesia, con líderes como Mons. Víctor Alejandro Aguilar de la Diócesis de Celaya, refleja el esfuerzo por unir a católicos en su misión. Mons. Ramón Castro Castro, presidente de la Conferencia del Episcopado, reiteró su reconocimiento, afirmando que la Guardia es una “memoria viva” de la historia del país y su lucha por la libertad religiosa. Este movimiento busca inspirar una renovación espiritual entre los católicos contemporáneos.

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