La destacada fotógrafa mexicana, cuyo trabajo fusiona lo documental y lo poético, fue galardonada por su mirada innovadora en imágenes que reflejan la cultura y espiritualidad de México.
Graciela Iturbide, considerada una de las fotógrafas más influyentes de México, fue galardonada con el Premio Princesa de Asturias en reconocimiento a su trayectoria innovadora y a la profunda conexión emocional que logra transmitir a través de sus imágenes. La fotógrafa, que inició su carrera en 1969 tras estudiar en el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos, encontró en la fotografía una forma de explorar y documentar las tradiciones, cosmovisiones y rituales de México, fusionando lo real con toques de lo poético y simbólico.
Su obra abarca desde historias sobre comunidades indígenas, escenas religiosas y tradiciones culturales, hasta autorretratos que reflejan su propia evolución artística. Entre sus trabajos más emblemáticos se encuentran imágenes que abordan la temática de la muerte, la religiosidad y la identidad mexicanas, capturadas en blanco y negro que acentúan la fuerza y el simbolismo de cada escena. La distinción resalta su capacidad para ofrecer una visión profunda del alma mexicana, logrando que sus fotografías trasciendan el simple registro visual para convertirse en reflexiones sobre la cultura y la espiritualidad.
El reconocimiento internacional pone en valor la importancia de su trabajo en la historia de la fotografía y en el entendimiento cultural de México. Además, coincide con el momento en que la artista reflexiona sobre sus décadas de carrera, en las que ha sido capaz de fusionar tradición y estética moderna en su estilo inconfundible. La distinción también enfatiza el impacto de su obra en nuevos generaciones de artistas y en la difusión global de la cultura mexicana.
La obra de Iturbide continúa inspirando y promoviendo una mirada sensible y respetuosa hacia las raíces culturales del país, reafirmando su lugar entre los grandes referentes de la fotografía contemporánea mundial.
