El endurecimiento de las reglas para la asignación de horarios de aterrizaje y despegue en los aeropuertos de México plantea desafíos significativos para la aviación nacional. La reciente decisión del Gobierno federal busca controlar operaciones en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, que opera en condiciones de saturación.
Este aeropuerto, que ya había visto reducciones previas de operaciones por hora, ahora enfrenta límites más estrictos, pasando de 52 a 43 operaciones. Esta medida puede perturbar gravemente la planificación de vuelos, especialmente aquellos que dependen de conexiones nacionales e internacionales desde la capital.
La pérdida de horarios no solo afecta a las aerolíneas, sino que también impone restricciones a los pasajeros. Además, analistas del sector pronostican que la disminución de la disponibilidad de vuelos generará un aumento en los precios de los boletos, afectando directamente al consumidor final.
Históricamente, el AICM ha sido un componente crucial para la conectividad en el país. La saturación y la falta de slots adecuados dificultan no solo la operación eficiente de las aerolíneas, sino también el crecimiento del turismo y el comercio. Las restricciones actuales reflejan un enfoque serio del Gobierno para manejar la congestión, aunque con consecuencias que podrían ser adversas.
A medida que las aerolíneas y el Gobierno evalúan la situación, el futuro de la aviación en México dependerá de la gestión pública de estas nuevas normativas y del impulso a infraestructuras alternativas que puedan aliviar la demanda en el AICM.
Con información de imagenradio.com.mx

