La estructura del bloque enfrenta divisiones internas y menor respaldo electoral, llevando a una cumbre improvisada para evitar tensiones mayores.
Los mandatarios provinciales que conforman Provincias Unidas enfrentan desafíos al consolidar su presencia en el Congreso Nacional. A pesar de buscar postularse como una tercera fuerza legislativa, su debut oficial mostró poca cohesión y apoyo. En la sesión preparatoria de esta semana, lograron sumar 18 votos con la incorporación de la legisladora libertaria Lourdes Arrieta, pero la salida de figuras clave como Miguel Pichetto y la Coalición Cívica generó desconcierto en la bancada. La escasa performance electoral y el bajo respaldo del electorado, principalmente en sectores que buscan una alternativa alejada tanto del peronismo como del libertad, complican sus expectativas.
Asimismo, la fractura en el bloque quedó evidenciada en Diputados, donde el gobernador de Corrientes, Gustavo Valdés, optó por no integrar la agrupación, en un acto que refleja disputas internas por la dirección del partido radical y el control del bloque. Esta decisión fue motivada, en parte, por la rivalidad entre Valdés y Alfredo Cornejo, quien lidera la bancada de la UCR y aspira a presidir la fuerza a nivel nacional.
Completando la crisis, la sublevación del gobernador santacruceño José Garrido, que entró en conflicto por decisiones internas, evidenció la fragilidad del acuerdo. En respuesta a las tensiones y a un comienzo poco auspicioso, los gobernadores organizaron una reunión improvisada en los pasillos del Congreso, buscando realinear intereses y mantener la cohesión del grupo en medio de un escenario político volátil. La situación pone en duda la estabilidad futura del bloque y su capacidad de influir en la agenda parlamentaria.
