La adquisición del vuelo privado genera cuestionamientos sobre uso de recursos y transparencia en el gobierno estatal.
El mandatario poblano fue visto abordando un jet privado en el aeropuerto de Teterboro, en Nueva Jersey, con destino a Puebla. Aunque anteriormente había confirmado un viaje a Phoenix, Arizona, para impulsar proyectos relacionados con la industria de semiconductores y el establecimiento de un centro tecnológico en Cholula, la reciente aparición en un avión de lujo ha desatado polémica.
El avión en cuestión, un Learjet 60, tiene capacidad para alquileres que alcanzan los 3,700 dólares por hora, y la ruta desde Nueva Jersey a Puebla tuvo una duración aproximada de cinco horas. El costo total del vuelo se calcula en cerca de 18,500 dólares, lo que en moneda local equivale a aproximadamente 347,600 pesos, según datos de Aero JL. La oficina oficial del gobierno estatal justificó el traslado argumentando que el viaje fue realizado para acompañar a un familiar hospitalizado, asegurando que no se usaron fondos públicos en el tráiler.
Este acto se presenta en un contexto en el que otros funcionarios públicos, como el senador Gerardo Fernández Noroña, también han sido observados utilizando aeronaves privadas para desplazamientos oficiales, lo que ha reacendido debates sobre la austeridad y transparencia en la gestión pública. La utilización de jets privados por parte de mandatarios y legisladores ha sido objeto de cuestionamientos en varios ámbitos, dado que estos medios de transporte conllevan costos considerables y plantean dudas sobre el uso ético de recursos institucionales.
Cabe destacar que la imagen del mandatario en un avión de lujo subraya la creciente preocupación social por la utilización de recursos públicos y privados en actividades relacionadas con el gobierno, especialmente en épocas donde la austeridad y la eficiencia son demandas frecuentes de la población.
