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Gabriela Cabezón Cámara: el negacionismo climático es política

La escritora Gabriela Cabezón Cámara critica el negacionismo climático como una postura política y aboga por la resistencia de los pueblos originarios.

Por Redacción2 min de lectura
La escritora argentina critica la necropolítica detrás del extractivismo en América Latina.
La escritora argentina critica la necropolítica detrás del extractivismo en América Latina.
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La escritora argentina Gabriela Cabezón Cámara plantea un cuestionamiento fundamental en su obra: quién decide qué vidas importan. Durante la 50ª Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, denunció que la reforma de la ley de glaciares para favorecer la minería compromete el acceso al agua de las futuras generaciones. Esta postura, según Cabezón Cámara, no se origina en la ignorancia de los líderes, sino que es una decisión política consciente.

Cabezón Cámara, residente en Cataluña, conversó sobre los impactos del extractivismo en el Cono Sur y la resistencia de los pueblos originarios. En su opinión, la negación del cambio climático responde a intereses de las élites, desestimando la vida de más del 70% de la población. Este enfoque, junto a la necropolítica que ella observa en el contexto actual, sugiere que las autoridades están dispuestas a asumir el exterminio como un daño colateral.

El amor por el río Paraná es el motor detrás de su novela "Las niñas del naranjel", donde resalta la belleza y la vida de este ecosistema en peligro por proyectos como el dragado. La escritora afirma que la cultura guaraní, a pesar de sufrir un exterminio constante, es un ejemplo de coexistencia con la naturaleza. Reflexiona sobre cómo la ternura de las niñas guaraníes debe ser un punto de partida para cambiar la narrativa actual, favoreciendo la escucha de los pueblos originarios y recordando la importancia del amor.

Cabezón Cámara ve la literatura latinoamericana como un espacio vital que combate la homogenización impuesta por las nuevas tecnologías. Esta literatura, afirma, debe seguir siendo un reflejo de la diversidad y una resistencia a la narrativa apocalíptica que predominan en la actualidad. Para ella, leer y escribir son actos de liberación, esenciales para reafirmar la humanidad y la capacidad de amar en lugar de destruir.

La escritora invita a todos a generar representaciones de futuros no apocalípticos, reforzando que el amor es fundamental para la supervivencia humana. La literatura, entonces, se convierte en una herramienta poderosa para afrontar los desafíos contemporáneos, cultivando un sentido de comunidad y esperanza.

Con información de eldesconcierto.cl

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