Las fuerzas de seguridad han restablecido el acceso a los valles bajos que suministran alimentos a La Paz, una ciudad afectada por un prolongado conflicto que dura ya 36 días. Las protestas se han intensificado en demanda de la renuncia del presidente Rodrigo Paz, mientras se debate en el Congreso una posible declaración de estado de excepción.
Durante una visita a las tropas que despejaron las rutas, el presidente Paz destacó que la medida se tomará "a través del diálogo y dentro del marco legal". El Legislativo se encuentra analizando una legislación que otorgue a las Fuerzas Armadas mayores facultades en caso de necesidad. La población ha enfrentado la falta de productos básicos, llevando a muchas familias a recorrer distancias considerables para obtener alimentos.
A pesar de las acciones de la policía y militares, los bloqueos en La Paz persisten, particularmente en El Alto, donde los manifestantes interrumpen el acceso a una planta de abastecimiento de combustible. Esta situación está contribuyendo a la escasez de recursos vitales como el oxígeno médico en los hospitales, lo que ha llevado a que diez personas hayan fallecido debido a la falta de atención médica.
Las protestas han generado una crisis económica considerable, con pérdidas estimadas en 2 mil millones de dólares para el sector empresarial. El presidente Paz, quien se encuentra en el séptimo mes de su mandato, ha enfatizado su compromiso con el diálogo y la apertura de corredores humanitarios, evitando el uso de armas letales para no agravar la situación.
El apoyo internacional ha comenzado a llegar, destacando el respaldo de Estados Unidos para llevar alimentos a la ciudad. La creciente tensión política ha llevado a declaraciones de riesgo de golpe de Estado por figuras políticas como el alcalde de Cochabamba, reflejando el delicado equilibrio entre la estabilidad y el caos en Bolivia.
Con información de netnoticias.mx

