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Fracking en México: ¿un retorno a los riesgos?

El fracking vuelve a ser tema de debate en México, enfrentando preocupaciones ambientales a pesar de buscar alternativas sostenibles.

Por Redacción2 min de lectura
La técnica de fracking enfrenta un renovado debate en el contexto energético actual.
La técnica de fracking enfrenta un renovado debate en el contexto energético actual.
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El fracking está recibiendo atención en México nuevamente, evocando la polémica de su discusión en la reforma energética de 2013. Durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, se impulsó esta técnica para extraer gas shale, provocando preocupaciones sobre su impacto ambiental. A pesar de este contexto, el actual gobierno, bajo la presidencia de Claudia Sheinbaum, está considerando alternativas que prometen un menor impacto ambiental y mayor soberanía energética.

El fracking implica una perforación profunda en la tierra para liberar hidrocarburos atrapados en rocas poco permeables. Este procedimiento requiere inyectar cantidades significativas de agua y productos químicos, lo que ha suscitado críticas por sus efectos en el entorno. Los opositores advierten sobre la contaminación de mantos acuíferos y el aumento de sismos, problemáticas que van más allá de la escasez hídrica.

Luca Ferrari, investigador del Instituto de Geociencias de la UNAM, señala que el sector energético en México atraviesa una crisis profunda, con una caída notable en la producción de petróleo y gas en los últimos años. Actualmente, la producción de petróleo ha disminuido a 1.6 millones de barriles diarios, mientras que la de gas se sitúa en 3.6 mil millones de pies cúbicos diarios, lo que a menudo obliga a la importación de estos recursos.

A pesar de los esfuerzos por mejorar las técnicas de fracking y reutilizar agua, los desafíos persisten. La mayoría de los intentos de reciclaje de agua resultan complicados, ya que el agua contaminada es difícil de tratar. Adicionalmente, la aparición de pozos de petróleo y gas abandonados, conocidos como "pozos zombi", acentúa los riesgos ambientales, con filtraciones reportadas en Texas que representan un peligro considerable.

El fracking, aunque potencialmente útil para aumentar la producción de energía, enfrenta una creciente oposición debido a sus riesgos. Aunque se exploran métodos alternativos que prometen ser menos perjudiciales, muchos de ellos son aún experimentales y no han demostrado ser viables a gran escala. Esta situación plantea interrogantes sobre el futuro del sector energético en México y la búsqueda de un equilibrio entre producción y sostenibilidad.

Con información de eluniversal.com.mx

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