Asturias, España. - Federico, un hombre de 92 años, es el último habitante de una aldea asturiana sin electricidad, donde el tiempo parece haberse detenido. Su hogar, que alguna vez contó con más de una docena de residentes, se ha convertido en un recuerdo de la vida tradicional que ahí floreció.
El canal de YouTube hilux_aventura documentó la historia de Federico, quien vive en estrecha conexión con la naturaleza, rodeado de animales y prácticas que recuerdan una época pasada. Sin carretera ni servicios modernos, su rutina gira en torno a las labores del campo, donde cultiva tomates, calabacines y otras hortalizas en su huerta.
En su primer encuentro hace dos años, el creador del canal no estaba seguro de si Federico continuaría allí. Sin embargo, al regresar encontró al anciano en su hogar, ilustrando la resistencia de un modo de vida que ha desaparecido para muchos. "Aquí seguimos, todo bien", fue la respuesta de Federico al ser preguntado sobre su situación.
La aldea, que en su apogeo tuvo 13 habitantes, ha visto cómo la minería y la agricultura, sus actividades económicas principales, se desvanecieron a lo largo de las décadas. Federico comparte su historia familiar, recordando a sus abuelos, quienes llegaron en 1924 para trabajar en las minas.
Ahora, con las viviendas deshabitadas y los campos cubiertos por la vegetación, Federico sigue permaneciendo en su hogar, sintiéndose en paz. A pesar de su aislamiento, asegura no temerle a la muerte, una actitud que refleja su conexión con la tierra y su filosofía de vida. "La vida tradicional se está perdiendo", reconoce, mientras enfrenta una realidad que pocos comprenden.
El futuro parece incierto para la aldea, pero mientras Federico continúe allí, su legado y forma de vida seguirán siendo un testimonio de la historia rural que se desvanece.
Con información de decoracion.trendencias.com

