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Familias afiliadas al IMSS e ISSSTE enfrentan falta de medicinas y citas médicas

Miles de derechohabientes del IMSS y ISSSTE enfrentan falta de citas y medicinas, recurriendo a servicios privados que aumentan su gasto y desigualdad social.

Por Redacción3 min de lectura
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La deficiente atención en los sistemas públicos de salud obliga a los derechohabientes a recurrir a servicios privados, impactando su economía

Miles de derechohabientes del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) y del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE) enfrentan graves deficiencias en el acceso a servicios médicos, lo que los obliga a buscar atención en el sector privado. La falta de citas oportunas y la escasez de medicamentos en estas instituciones han provocado un incremento en el gasto de bolsillo de los hogares, afectando especialmente a quienes tienen menores ingresos.

Guadalupe, afiliada al IMSS, relató que la última vez que acudió a sus consultas le informaron que la próxima cita sería en dos meses. Además, en esa ocasión, no contaba con su medicación para la presión arterial, por lo que tuvo que adquirirla por su cuenta en una farmacia, pagando 120 pesos. “Para una emergencia, sí, en el IMSS. Como la otra vez, me bajó mucho la presión y tuve que ir a urgencias”, comentó.

Según la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), seis de cada diez personas afiliadas al IMSS o al ISSSTE recurren a médicos generales privados, a pesar de contar con cobertura en instituciones públicas. La investigadora y especialista en salud y finanzas públicas del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), Judith Senyancen, destacó que en la misma encuesta se observó un aumento en los gastos en salud de hasta un 8%, evidenciando las dificultades para acceder a servicios públicos de calidad.

Dentro del ISSSTE, la situación también resulta problemática. Vanessa, afiliada a esta institución, manifestó que los tiempos de espera para atención médica son excesivos. Debe llegar a las instalaciones a las 4 de la mañana y hacer fila durante varias horas para que la atiendan. Además, su tratamiento no está disponible en el hospital, por lo que debe destinar parte de su salario para pagar consultas y medicamentos en farmacias privadas, que en su caso suman aproximadamente 800 pesos semanales.

Los datos del CIEP indican que los habitantes de la Ciudad de México son los que mayores gastos en salud realizan, con una media de 9,696 pesos por persona. Una persona que prefirió mantener el anonimato explicó que, por la ineficacia en la atención del ISSSTE, ha dejado de acudir a los centros públicos y ha recurrido a consultas privadas, donde paga alrededor de 500 pesos por cita y unos 300 pesos en medicamentos. Además, debe pagar por la aplicación de inyecciones, ya que muchas medicinas recetadas son inyectadas, lo que incrementa aún más sus gastos.

El impacto económico en los hogares mexicanos por el gasto en salud es significativo, especialmente en los de menores ingresos. La ENIGH 2024 revela que los hogares con ingresos promedio de 5,599 pesos mensuales destinan aproximadamente el 3.9% de sus recursos a salud, mientras que las familias con ingresos superiores a 25,817 pesos solo dedican el 1.7%. Estas cifras evidencian la desigualdad en el acceso a servicios médicos y los costos que deben asumir las familias más vulnerables.

El análisis también señala que, tras la pandemia, el gasto en salud en México disminuyó del 4.2% en 2020 al 3.4% en 2024. Esto refleja una persistente deficiencia en el acceso a servicios médicos públicos, que no ha mejorado significativamente en los años recientes, afectando la equidad del sistema de salud y ampliando las desigualdades sociales.

Profesionales del sector salud han constatado esta problemática en la práctica diaria. Ana, doctora cirujano con una década de experiencia atendiendo en consultorios de farmacias, afirmó que las quejas por parte de los pacientes han aumentado. Muchos prefieren acudir a estos espacios privados porque las filas en IMSS o ISSSTE son extensas y los procedimientos disponibles en las instituciones públicas son limitados. La doctora resaltó que en muchas ocasiones, los pacientes deben desplazarse a diferentes clínicas para completar su tratamiento, lo que incrementa sus gastos y complicaciones.

El gasto de bolsillo en salud es un indicador crucial para evaluar la justicia y eficiencia del sistema sanitario en México. Cuando los derechohabientes recurren a servicios privados o compran medicamentos por su cuenta, queda en evidencia la insuficiencia del sector público. La situación afecta particularmente a las familias con menores recursos, quienes destinan una proporción mayor de sus ingresos a la atención médica, incrementando las desigualdades sociales y limitando su bienestar económico.

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