Mérida, Extremadura. – El IX Informe FOESSA revela que cerca de 200,000 personas en Extremadura padecen exclusión social en diversas formas, lo que representa el 19,2% de la población. Esta cifra muestra una disminución de 4 puntos porcentuales respecto a 2018, muy cercana a la media nacional de 19,3%.
El estudio presentado por el arzobispo de Mérida-Badajoz, José Rodríguez Carballo, y otros expertos, destaca que la inestabilidad laboral y los problemas de vivienda son factores críticos que afectan a este grupo. A pesar de mejoras en algunos aspectos, persiste un notable aumento en la desigualdad social.
Entre los datos relevantes, el informe indica que el 42% de los extremeños goza de integración plena, mientras que un 38,7% se encuentra en integración precaria. Alrededor del 9,7% enfrenta exclusión social moderada, y el 9,5% vive en exclusión severa.
Las dimensiones de la educación y la vivienda son las más problemáticas, afectando al 25% y al 22,1% de la población, respectivamente. Aunque se han registrado progresos en consumo y participación política, las áreas de conflicto social y aislamiento han empeorado desde el informe anterior de 2018.
El informe también detalla el impacto de la salud en la calidad de vida: el 17% de los extremeños enfrenta problemas de salud, y más del 10% de los hogares encuentra dificultades para acceder a servicios sanitarios. La exclusión es especialmente grave entre los menores de 18 años, con una tasa del 30%, contra un 9% en mayores de 65 años.
Con la presentación de este informe, se llama a que las instituciones políticas y sociales actúen con urgencia para enfrentar la realidad de la exclusión social. Las recomendaciones incluyen aumentar el parque público de alquiler social y fortalecer la protección social para mitigar estas preocupaciones.

