Stanford, California. - Un estudio reciente publicado en Nature Communications revela que los chihuahuas, a menudo percibidos como pequeños y nerviosos, presentan un 4% de ADN de coyote. Dicho estudio sugiere que estos perros, comúnmente llevados en bolsas por sus dueños, mantienen un vínculo genético con sus antepasados salvajes.
Investigadores desarrollaron dos nuevas herramientas de mapeo genético llamadas Gnomix y Gnofix, utilizadas para rastrear la ascendencia animal a través de un método conocido como inferencia de ascendencia local (LAI). Este análisis no solo resalta la herencia precolombina de los chihuahuas, sino que también incluye paralelismos con los Xoloitzcuintlis. Este último, un perro mexicano, comparten segmentos de ADN directamente con los coyotes, aportando más evidencia a esta conexión ancestral.
El comportamiento de los chihuahuas, que a menudo se comportan como si fueran los dueños de todo lo que les rodea, puede entenderse en el contexto de esta herencia. Los coyotes son territoriales y vocales, rasgos que reflejan las características de los chihuahuas, quienes tienden a mostrar un comportamiento de alerta constante.
El estudio destaca que la reducción de tamaño de los chihuahuas puede atribuirse a la cría selectiva, donde los humanos favorecieron una mutación en el gen IGF1 para crear un perro más pequeño y manejable.
En este momento, se espera que la investigación continúe para explorar más a fondo la herencia genética de los perros domésticos y su relación con los cánidos salvajes.
Con información de vice.com

