Un plan internacional propone medidas para aumentar la eficiencia en la refrigeración, reducir emisiones y adaptarse al incremento de olas de calor.
El sector de la refrigeración enfrenta un desafío creciente a medida que las temperaturas globales aumentan y la urbanización se acelera. Frente a ello, se propone una hoja de ruta innovadora que busca disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero relacionadas con esta área en hasta un 64% en su escenario más conservador y hasta un 97% si se logra descarbonizar completamente la red eléctrica internacional. Este enfoque, denominado “Sustainable Cooling Pathway”, prioriza el acceso a sistemas eficientes y sostenibles que protejan la salud, los alimentos y los servicios médicos, evitando que la demanda de refrigeración genere una mayor vulnerabilidad energética y ambiental.
El incremento acelerado en la capacidad de refrigeración, que se proyecta pase de aproximadamente 22 teravatios en 2022 a 68 teravatios en 2050 en un escenario de continuidad, refleja una tendencia positiva en accesibilidad, especialmente en países de ingresos medios y bajos. Sin embargo, si no se adoptan medidas eficientes, las emisiones podrían duplicarse, agravando la crisis climática y provocando riesgo de sobrecarga en las redes eléctricas y desigualdades en el acceso. La urbanización y el efecto de islas de calor complican aún más la problemática, haciendo de la refrigeración una prioridad de salud pública y adaptación climática.
Para afrontar estos retos, expertos sugieren tratar la refrigeración como una infraestructura crítica, similar al abastecimiento de agua y energía, poniendo en marcha políticas que fomenten tecnologías eficientes, sostenibles y accesibles para todos. La clave radica en una transformación que priorice la innovación y la equidad, bajo un enfoque estratégico para mitigar el impacto ambiental y potenciar la resiliencia urbana.
