El profesor investigador Alejandro Díaz Bautista, del Colegio de la Frontera Norte (Colef), ha identificado tres escenarios prospectivos para el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) en el periodo 2026-2036. La continuidad del acuerdo dependerá de la capacidad de los países involucrados para manejar sus diferencias comerciales y regulatorias.
Datos clave
- Propuesta por: Alejandro Díaz Bautista, profesor del Colef.
- Período: 2026-2036.
- Escenarios: continuidad, profundización de la integración y fragmentación comercial.
- Países involucrados: México, Estados Unidos y Canadá.
- Enfoques: cumplimiento normativo y seguridad económica.
Díaz Bautista señaló que, tras más de cinco años de su implementación, el T-MEC se encuentra en una nueva etapa que requiere un mayor énfasis en el cumplimiento de normativas. Esto incluye aspectos de seguridad económica y un creciente impacto de la competencia geopolítica.
El investigador enfatizó que el escenario más probable es el de continuidad, donde se prevería la vigencia del T-MEC a través de revisiones periódicas que faciliten la resolución de controversias. Sin embargo, la presión de Estados Unidos en sectores clave, como la industria automotriz y los productos agroalimentarios, podría complicar la situación.
¿Qué implica un mayor grado de integración regional?
Díaz Bautista también explicó que la posibilidad de una mayor integración regional dependería de reformas regulatorias en México que generen un entorno más atractivo para la inversión. Este escenario optimista, en el que los tres países coordinan esfuerzos en áreas como inteligencia artificial y biotecnología, podría fortalecer la confianza y la cooperación.
¿Qué riesgos plantea una mayor fragmentación comercial?
En contraste, el escenario adverso prevé una politización de las relaciones comerciales, influenciada por circunstancias políticas en Estados Unidos. Tal situación podría resultar en un aumento de los paneles de controversia y mayor incertidumbre para los inversionistas. Sectores clave como la energía y la manufactura podrían ver afectadas sus estrategias de inversión y cumplimiento de estándares internacionales.
Como conclusión, el futuro del T-MEC se presenta con diversas opciones, donde la capacidad de México, Estados Unidos y Canadá para colaborar y resolver sus diferencias será fundamental para determinar el rumbo de sus relaciones comerciales en la próxima década.
Con información de elimparcial.com

