En Argentina, la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) se encuentra en medio de un torbellino de acusaciones de corrupción y fiscalización. Recientemente, Andrés Calamaro dedicó una canción a Claudio "Chiqui" Tapia, presidente de la AFA, durante un recital en Buenos Aires, destaca la preocupación en torno a la relación entre la música y la política del deporte.
El Ministerio de Justicia ha iniciado un control de los balances y contratos de la AFA y la Superliga. Esta nueva etapa de fiscalización permitirá el acceso a documentos que son relevantes para la investigación de las operaciones financieras que se realizan en estas entidades, lo que pone en tela de juicio la transparencia de su administración.
Por otro lado, Ariel Vallejo, un amigo cercano de Tapia, enfrentó a la justicia por su supuesta implicación en un caso de lavado de dinero que involucra a la AFA. En esta causa se examinan maniobras que pudieran estar vinculadas a operaciones sospechosas con varios clubes de fútbol que levantan banderas de alerta.
Adicionalmente, la situación se complica para Tapia y su círculo cercano, ya que sus abogados no se presentaron a una audiencia para apelar su procesamiento por evasión fiscal. La Cámara en lo Penal Económico catalogó como “desierto” el recurso, lo que apunta a una posible confirmación del procesamiento de ambos.
La crítica también se ha intensificado desde el ámbito empresarial. Guillermo Tofoni, agente FIFA, ha señalado que los directivos de la AFA podrían estar involucrados en corruptelas y que no pueden alegar desconocimiento. Estas declaraciones suman presión a un sistema ya frágil que busca reformarse ante el escándalo.
Con información de infobae.com

