São Paulo, Brasil. - Brasil se dispone a realizar unas elecciones presidenciales muy disputadas este domingo, con casi 159 millones de ciudadanos convocados a las urnas. En la avenida Paulista, centro neurálgico de la ciudad más poblada del país, el ambiente electoral se siente tenue, con escasos banderines de candidatos visibles y más expresiones de descontento que de apoyo.
Los principales contendientes son el actual presidente, Luiz Inácio Lula da Silva, y su principal oponente, Flávio Bolsonaro. Ambos tienen una imagen negativa que supera su popularidad, reflejando una sociedad dividida y una intención de voto que, sumando a otros candidatos, apenas alcanza el 10%. "Lula no puede seguir más, ya es suficiente", señaló João Costa, un conductor de 28 años que, aunque no apoya a Lula, tampoco confía en su rival.
Más allá de la polarización, los jóvenes como María y Marcia, de 21 y 22 años, han perdido la esperanza en la administración de Lula, quien se encuentra en su tercer mandato y busca un cuarto. "No veo propuestas que me ilusionen", afirma María, preocupada por lo que considerara una amenaza a la democracia con un eventual triunfo de Bolsonaro. Mientras el desempleo se encuentra en mínimos históricos del 5.3%, la inflación bajo control y la economía en un crecimiento moderado, la percepción ciudadana sobre su calidad de vida sigue siendo negativa.
Entre los indecisos, que representan cerca del 3%, está la decisión clave del electorado de bajos ingresos que tradicionalmente apoya a Lula. "Le estoy muy agradecida, mis hijos pudieron estudiar gracias a él", expresa Imani, quien difícilmente podrá votar por cuestiones de cuidado familiar.
La jornada electoral comenzará este domingo y se espera una alta tasa de abstención, similar al 21% de la elección pasada, ya que muchos votantes justifiquen su falta de participación por estar fuera de su lugar de empadronamiento.
Con información de elpais.com

