La romería del Rocío se ha llevado a cabo con gran intensidad en la aldea almonteña, atrayendo a miles de peregrinos a pesar de las altas temperaturas. El fervor previo a Pentecostés se sentía en el ambiente, donde las presentaciones de diferentes hermandades, incluido Villamanrique, emocionaron a los asistentes desde la mañana del sábado.
La llegada de las primeras filiales estuvo marcada por un tráfico denso que causó demoras y limitó el acceso a la ermita en momentos críticos de la festividad. Sin embargo, el espíritu de la Virgen del Rocío y la tradición lograron que los romeros perseveraran, asegurando que su llegada fuera especial, tal como ha sido a lo largo de los años.
Entre las presentaciones, la hermandad de Pilas, que se presentó con su carreta renovada, destacó por su alegría a pesar del luto por la pérdida de un hermano en el camino. El calor persistente no detuvo la energía de los romeros, quienes improvisaron tácticas como el uso de programas de mano para mantenerse frescos en la revista a la Virgen.
Las festividades continuaron con la llegada del simpecado de Triana, uno de los momentos más esperados. A su paso, una multitud de devotos no pudo contener su emoción, levantando sombreros y cantando en un ambiente festivo. A pesar de la dureza del camino, la alegría de la comunidad rociera brilló con fuerza, uniendo a todos frente al santuario.
La romería no solo celebra la conexión espiritual, sino que refleja la resistencia y la tradición de muchos. Con la llegada de otras hermandades como Umbrete y Coria, la festividad promete culminar en un encuentro lleno de fervor y esperanza, mientras todos esperan el momento de la Virgen del Rocío en su camino.
Con información de abc.es

