La historia de Antonio Cascales Gómez es emblemática en la Vega Baja del Segura. Desde su fundación en 1925, esta empresa familiar ha mantenido su legado en la producción de cáñamo, enfrentando eventos adversos como guerras y crisis económicas, así como adaptándose a tiempos de cambio.
La firma de Callosa de Segura, reconocida como una de las nuevas incorporaciones al Club de Empresas Centenarias de Alicante, destaca por no solo sobrevivir, sino también por generar empleo y preservar su identidad. Este 2026, será celebrada en la VII Gala del Club junto a otras empresas con más de cien años de historia.
Antonio Cascales, fundador de la empresa, inició su trayecto profesional en un entorno humilde en 1902. Aprendió el oficio trabajando en obradores locales antes de establecer su propio taller. A pesar de los desafíos que presentó la Guerra Civil, conseguiu reactivar su negocio en un contexto de escasez, incluyendo la enseñanza de sus conocimientos a jóvenes huérfanos.
La modernización llegó con la incorporación de maquinaria para fibras sintéticas en 1974, pero la empresa no abandonó sus raíces en el cáñamo. En los años 50, con la llegada de sus hijos, la firma amplió su producción y estableció relaciones comerciales clave, como la que mantuvo con Cordelería Domenech al mantener precios estables ante el aumento de costos.
A pesar de los desafíos del sector, como el auge de las fibras sintéticas, la compañía ha sabido adaptarse manteniendo su esencia. Actualmente, trabaja de manera responsable con el medio ambiente y busca proveedores que fortalezcan su actividad, consolidando su lugar en la industria del cáñamo.
Con información de informacion.es

