La actividad física ayuda a mantener la movilidad y la independencia en la tercera edad, promoviendo una mejor calidad de vida y bienestar integral. Mantenerse activo en la adultez mayor es fundamental para preservar la salud física y mental. La práctica regular de ejercicio ayuda a fortalecer músculos, huesos y el sistema cardiovascular, además de mejorar la coordinación y reducir el riesgo de caídas. Diversos estudios evidencian que actividades como caminar, nadar, ejercicios de fuerza, tai chi o yoga adaptado pueden disminuir la mortalidad, prevenir enfermedades crónicas y mejorar el estado anímico. La Organización Mundial de la Salud recomienda a partir de los 65 años realizar al menos 150 minutos semanales de actividad moderada y sesiones de fortalecimiento muscular. La adopción de rutinas sencillas y constantes, sin necesidad de equipamiento costoso, favorece la autonomía y la calidad de vida en la vejez. En comunidades de países como México, impulsar la actividad física entre adultos mayores es clave para reducir hospitalizaciones y promover un envejecimiento digno y saludable.
