La Habana, Cuba. - En 2026, la economía informal se ha consolidado como el principal sustento para millones de cubanos que enfrentan la escasez de productos en farmacias y tiendas estatales. Apenas el 30 por ciento del cuadro básico de medicamentos está disponible en el país, donde el salario medio se sitúa en 6,930 pesos y el mínimo en 3,210 pesos. Este vacío es llenado por mercados informales, como La Cuevita en San Miguel del Padrón, que funcionan como puntos clave para la compra y venta de bienes esenciales.
En La Cuevita, las transacciones son constantes. Un litro de aceite cuesta aproximadamente 3,500 pesos y se revende a 5,000 pesos en otras áreas. El kilogramo de pollo varía entre 920 y 970 pesos, mientras que otros productos como medicinas, ropa, y electrodomésticos también son comunes. Muchos de los compradores son revendedores que abastecen a comunidades enteras. Las autoridades han tolerado estas transacciones, a pesar de que el mercado informal comenzó a tomar forma en la década de los 90.
Los cambios jurídicos en la última década, como la reforma migratoria y la legalización del trabajo por cuenta propia, han impulsado el crecimiento de estos mercados. Tal es el caso del mercado de Los Chinos en Holguín, que se extendía a lo largo de un kilómetro y contaba con más de mil trabajadores. Sin embargo, el 11 de junio de 2026, las autoridades desmantelaron este mercado argumentando problemas de salubridad, generando que cientos de mipymes y carretilleros se vieran afectados.
A pesar de los esfuerzos por formalizar la economía, los precios no han disminuido. Comerciantes informales siguen alternando entre diferentes localizaciones, sufriendo de la misma problemática de desabasto que motivó el cierre de sus operaciones. El contraste se agrava en el sector salud, donde los medicamentos básicos son inaccesibles para muchos. La realidad cubana en 2026 resalta la dependencia de la economía informal, que sigue operando entre la inestabilidad y la necesidad recurrente de los ciudadanos.
El futuro de estas dinámicas comerciales permanece incierto con un gobierno que intenta controlar un fenómeno que, a pesar de los cierres, sigue siendo esencial para la supervivencia diaria de la población cubana.
Con información de martinoticias.com

