Norway, Noruega. – Científicos han empleado drones para detectar un virus que causa enfermedades mortales en ballenas jorobadas en el norte de Noruega. Esta es la primera vez que se identifica el morbilivirus de los cetáceos en aguas árticas. El estudio, publicado en BMC Veterinary Research, detalla cómo los drones recolectaron muestras del soplo de las ballenas, permitiendo el análisis de cuatro virus diferentes. Los hallazgos confirman la circulación del altamente infeccioso y mortal morbilivirus de los cetáceos en los ecosistemas del norte. Helena Costa, veterinaria de la Universidad Nord y líder del estudio, señaló que este virus, conocido por causar brotes en otras partes del mundo, especialmente en el Atlántico Norte y el Mediterráneo, nunca antes se había reportado en esta región ártica. El virus afecta los sistemas respiratorio y neurológico de mamíferos marinos como marsopas, delfines y ballenas, pudiendo provocar varamientos masivos y muertes. La metodología con drones representa un avance significativo, al ser un método de muestreo menos invasivo en comparación con las tradicionales biopsias de piel. Entre 2016 y 2025, se recolectaron más de 50 muestras de soplos de ballenas jorobadas, cachalotes y rorcuales comunes utilizando drones equipados con placas de Petri. Adicionalmente, se analizaron muestras para detectar el H5N1 (gripe aviar) y la bacteria brucella, ambos patógenos que pueden infectar a humanos. Sin embargo, ninguno de estos fue encontrado en las muestras recolectadas en el norte de Noruega, una zona donde las personas interactúan con ballenas. Los investigadores destacan la importancia de recopilar más datos a lo largo del tiempo para identificar patrones de transmisión de enfermedades, considerando que las ballenas son un grupo animal difícil de estudiar y muestrear. Este estudio pionero abre una nueva era en la investigación sobre patógenos en cetáceos silvestres mediante métodos no invasivos.
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Drones identifican virus mortal en ballenas del Ártico
Científicos en Noruega utilizan drones para recolectar muestras de aire de ballenas jorobadas, identificando por primera vez el morbilivirus de los cetáceos en aguas árticas. Este método no invasivo abre nuevas posibilidades en la investigación de patógenos en mamíferos marinos.
Por Redacción1 min de lectura
