La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación mantiene movilizaciones en Ciudad de México y amenaza con intervenir en eventos internacionales si no obtienen respuestas del gobierno federal.
En la capital del país, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) intensificó sus acciones de protesta al mantener un plantón frente a la Cámara de Diputados. La agrupación magisterial llevó a cabo un paro nacional de 48 horas, con movilizaciones en el Zócalo capitalino, en las calles de Guatemala y Brasil, y múltiples intentos de ingreso a áreas cercanas al Palacio Nacional, los cuales fueron resistidos por la fuerza pública mediante el uso de gases lacrimógenos y el repliegue policial.
Las protestas, que comenzaron desde tempranas horas del jueves 13 de noviembre, se realizaron en respuesta a la falta de atención del gobierno federal a sus demandas, que incluyen la abrogación de leyes consideras lesivas para los derechos laborales del magisterio, específicamente la reforma educativa del 2007. Además, exigen justicia para docentes y un presupuesto adecuado para la educación pública. La organización advierte que, de no recibir respuestas, podrían extender su presencia en eventos nacionales e internacionales, incluso el Campeonato Mundial de Fútbol 2026, en el que planean participar en manifestaciones.
Este movimiento se suma a protestas similares ocurridas hace seis meses, cuando durante varias semanas, profesores permanecieron en el Zócalo para denunciar condiciones laborales y educativas. La CNTE también ha reiterado su rechazo a las acusaciones de inclinaciones políticas que busca deslegitimar sus acciones, y ha llamado a mantener un diálogo abierto con las autoridades educativas. El líder del movimiento en la capital, Yenny Aracely Pérez, subrayó que la lucha de los docentes busca el respeto a los derechos laborales y una educación de calidad para todos.
Estos incidentes reflejan la persistente tensión entre los sindicatos magisteriales y el gobierno, que en el pasado ha resultado en movilizaciones masivas y enfrentamientos. La comunidad educativa exige que sean atendidas sus demandas estructurales para garantizar un entorno laboral digno, así como la protección de las instituciones públicas de educación en un contexto de recortes y reformas constantes.
