La medida busca transparentar el sistema de multas municipales y enfrenta una profunda interna en el sector libertario local. En un reciente acto parlamentario, el Concejo Deliberante de Hurlingham aprobó la disolución del Juzgado de Faltas que durante tres décadas fue administrado por Rafael De Francesco, una figura emblemática en el ámbito libertario del distrito. La iniciativa, propuesta por el intendente Damián Selci, responde a la necesidad de modernizar y esclarecer el sistema de cobro de multas municipales, que en los últimos tiempos había sido objeto de críticas y denuncias por supuestos excesos y arbitrariedades. El cambio apunta a la creación de un organismo que garantice mayor transparencia y accesibilidad en la gestión de sanciones, en línea con reclamos ciudadanos por la claridad en los procedimientos. La decisión también refleja un contexto de tensión interna en el sector libertario local, donde algunos concejales y referentes no respaldaron a De Francesco, y otros ya expresaron su desacuerdo por prácticas que, según denuncias, incluyeron el colocamiento de familiares en cargos públicos. La figura de De Francesco ha sido criticada por algunos sectores políticos y libertarios, que lo acusan de haber cerrado espacios políticos y de favorecer a familiares en delegaciones municipales, además de haber estado al frente del juzgado durante 30 años, un tiempo que algunos consideran excesivo. La medida del municipio va en línea con una política de mayor control y eficiencia en la administración de multas, mientras que en el ámbito libertario, la disolución abrió un debate interno sobre continuidad y liderazgo dentro del bloque. Este movimiento se produce en medio de una fuerte competencia electoral en Hurlingham, donde las candidaturas y alianzas reflejan también la tensión entre diferentes líneas ideológicas y de gestión, poniendo en evidencia los desafíos internos en partidos y sectores políticos que buscan mantener influencia y legitimidad ante la ciudadanía
