La conmemoración busca honrar a las víctimas de la tragedia en Veracruz en 1991 y promover la cultura de prevención y seguridad en el manejo de sustancias peligrosas.
El Senado de la República formalizó la creación del Día Nacional de la Prevención de Desastres Químicos, que se celebrará cada 3 de mayo, en memoria de la explosión ocurrida en 1991 en la planta de Agricultura Nacional de Veracruz S. A. (ANAVERSA), en Córdoba, Veracruz. La iniciativa, presentada por la senadora Laura Itzel Castillo Juárez y respaldada por la presidenta de la Comisión de Seguridad Pública, Jesús Lucía Trasviña Waldenrath, tiene como objetivo recordar la gravedad de aquella tragedia y fomentar una cultura preventiva frente a riesgos químicos.
El 3 de mayo de 1991, un incendio en la planta de plaguicidas provocó una explosión que es considerada la más severa en la historia del país en materia de accidentes químicos. La explosión liberó dioxinas y furanos, sustancias altamente tóxicas que impactaron la salud de miles de habitantes de Córdoba y sus alrededores. Documentos y relatos han señalado que más de 1,500 personas podrían haber fallecido por las secuelas, aunque las autoridades nunca otorgaron reconocimiento oficial a estos daños.
Este evento dejó una huella profunda en la memoria social, además de evidenciar deficiencias en la regulación y supervisión del manejo de materiales peligrosos. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos emitió una recomendación en 1991 que exigía atención médica y reparación para las víctimas, pero muchas de esas medidas quedaron pendientes. La historia de ANAVERSA revela la importancia de fortalecer políticas públicas que prevengan y respondan efectivamente ante emergencias químicas.
Con la adopción del decreto, la conmemoración busca sensibilizar sobre los riesgos que representan estos materiales para la salud pública y el medio ambiente. Además, invita a la sociedad y a las instituciones a adoptar una postura proactiva en la vigilancia, regulación, y prevención de incidentes similares, aportando así a un entorno más seguro y saludable. La memoria de aquel accidente continúa motivando acciones que prioricen la protección de vidas humanas frente a amenazas químicas.
La relevancia de este recordatorio radica en que las consecuencias de los desastres químicos pueden ser devastadoras, y su prevención requiere un compromiso constante. La adopción del 3 de mayo como día nacional pretende crear una conciencia sostenida sobre la importancia de la protección ambiental y de la comunidad frente a riesgos potenciales.
