Ciudad de México, CDMX. - La final de un partido no marca el fin del desafío para los deportistas, quienes deben enfrentarse a la evaluación de su rendimiento, no solo por entrenadores y familiares, sino también por la presión de las redes sociales. Un error en momentos cruciales puede recibir más atención que toda una buena actuación, lo que afecta la percepción que estos atletas tienen de sí mismos.
El fenómeno de la exposición digital sitúa a los deportistas en un estado de vulnerabilidad. La conversación en línea tras una competencia, como la recepción de comentarios críticos o burlas por un error, puede prolongarse mucho después de que el juego ha terminado. Esto plantea la necesidad de preparar a los atletas no solo para competir, sino también para manejar la manera en que su rendimiento es percibido y comentado.
El impacto de esta presión puede ser significativo. La distinción entre un error en el campo y una evaluación negativa de la identidad de una persona es crucial. Un jugador puede mejorar al entender sus fallos, pero si siente que su valor depende de sus resultados, puede caer en un ciclo de vergüenza y ansiedad. Este enfoque puede ser aún más complicado en el ámbito escolar donde deben equilibrar el deporte y la academia, lidiando con emociones de decepción al comparar sus resultados con otros.
Por lo tanto, es esencial que entrenadores, familiares y educadores apoyen a los atletas en la búsqueda de aprendizajes a partir de sus experiencias, más allá de solo valorar el resultado. Así, se puede cultivar una mentalidad que priorice el crecimiento y desarrollo personal sobre la presión de los logros.
A medida que se reconoce la importancia de la salud mental en el deporte, se espera que prácticas que fomenten un ambiente de mejora y reflexión sean implementadas de manera más generalizada. Esto permitirá a los deportistas afrontar mejor las adversidades, con el objetivo de fortalecer tanto su rendimiento como su bienestar emocional en competencia.
Con información de zocalo.com.mx

