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Deportados luchan por reintegrarse tras salida de EE. UU.

Iván Porras y otros deportados buscan reintegrarse a la vida en México tras ser repatriados por la administración de Trump.

Por Axel Juárez2 min de lectura
La historia de Iván Porras ilustra las dificultades de los deportados en su búsqueda de nuevas oportunidades en México.
La historia de Iván Porras ilustra las dificultades de los deportados en su búsqueda de nuevas oportunidades en México.
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Ciudad de México, CDMX. - Cuatro años después de la deportación de Iván Porras a México, el anteriormente residente de Estados Unidos sigue en la búsqueda de nuevas oportunidades en medio de un sistema que lo ha dejado sintiéndose perdido. Porras, uno de los muchos migrantes deportados durante la administración de Donald Trump, se enfrenta al desafío de reintegrarse en su país natal tras haber sido parte de un grupo de más de 350,000 deportaciones realizadas en 2026.

El fotógrafo de 33 años vivió la mayoría de su vida en Estados Unidos. Llegó al país a los nueve años, protegido por una legislación que debió haberle brindado seguridad. Porras fue trasladado a un centro de detención que despojó de su derecho a continuar su proceso legal, lo que resultó en su deportación después de más de dos décadas de arraigo en EE. UU. “Me dijeron que podía continuar con mi proceso en el nuevo centro”, recordó Porras, quien fue dejado en Ciudad Juárez después de su deportación.

Una vez en México, Porras se dirigió a Ciudad de México, donde se unió a una comunidad de deportados en la zona conocida como "Little L.A.", cercana al Monumento a la Revolución. En ese lugar, descubrió New Comienzos, una ONG que ayuda a los recién deportados a conectarse con recursos laborales y otros apoyos, cruciales en su proceso de adaptación.

George Trejo, miembro de la ONG, enfatiza que tener una red de apoyo es fundamental para enfrentar el trauma de la deportación. “Al llegar, no había comunidad que me aconsejara”, señaló Trejo, quien vivió una experiencia similar al ser llevado a México tras ser deportado a los 16 años.

Mientras tanto, los desafíos continúan. El Gobierno mexicano ofrece un plan de reintegración que incluye servicios básicos, pero solo hay nueve centros de atención en el país. La ONG en la que trabaja Trejo intenta ofrecer alternativas y su fundador, Israel Concha, busca que su experiencia personal como deportado inspire a otros a no rendirse.

Las historias de Porras y Trejo reflejan la realidad de muchos deportados que luchan por un futuro mejor en México, mientras enfrentan la incertidumbre de sus nuevas circunstancias.

Con información de elperiodico.com

Nota redactada con asistencia de inteligencia artificial a partir de fuentes citadas. Responsabilidad editorial: Redacción de El Congresista. ¿Detectaste un error? Repórtalo.

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