Espectáculos en CONARTE ofrecen una visión profunda sobre identidad, miedo y fuerza interior a través de propuestas innovadoras y colaborativas.
Durante el fin de semana, Monterrey fue escenario de dos intensas funciones de danza contemporánea que invitaron a la reflexión sobre aspectos fundamentales de la condición humana. En un programa doble el viernes y una presentación destacada el sábado, las compañías Moksa, El Ombligo de Adán y Víctor Burgoa transportaron a los asistentes a un recorrido introspectivo, explorando temas como identidad, miedo y resiliencia a través del movimiento.
El viernes, en el Teatro del Centro de las Artes de CONARTE, se llevó a cabo “Tres movimientos en la penumbra”, una colaboración que consolidó la creciente presencia de la danza local en escenarios internacionales. Moksa, dirigido por Martha Valdez, combinó su experiencia desde 2008 con la propuesta de El Ombligo de Adán, fundada en 2020 por Juan Pablo Cibrián y Sandra Hernández, en un espectáculo que fusionó teatro físico y danza para profundizar en las emociones humanas.
Una de las piezas principales, “Danza para el miedo”, abordó la incertidumbre primitiva mediante una interpretación personal y atmosférica, acompañada de música original que incrementó el carácter introspectivo. La continuación estuvo a cargo de El Ombligo de Adán, que presentó obras que exploraron el exilio y la auto-cuestionamiento, incluyendo “¿Dónde ahora? ¿Cuándo ahora? ¿Quién ahora?”, una creación que invitó al público a reflexionar sobre su propia identidad en medio del aislamiento social. La obra “El grito”, en tanto, capturó la impotencia frente a lo terrible, sirviendo como un potente recordatorio de la importancia de expresar emociones reprimidas, reforzado por la presencia en vivo de música y dibujo en escena.
El sábado, la compañía independiente Víctor Burgoa destacó con su pieza “Porque soy”, un montaje que exhibe la relación entre el cuerpo y la voz para visibilizar las voces silenciadas de las mujeres. La coreografía, cargada de movimientos intensos y gestos significativos, funcionó como un llamado a la conciencia social y a la lucha por la justicia, demostrando la capacidad de la danza para comunicar mensajes de relevancia social y política.
En conjunto, esta serie de presentaciones reafirmó el papel de la danza moderna como medio de expresión y transformación social, reafirmando la tradición artística de Nuevo León y su impacto en el contexto cultural nacional. La programación confirma cómo el arte puede ser una poderosa herramienta de autoexploración y cambio social, especialmente en tiempos de incertidumbre global.
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