La cima del Aneto ha sido el epicentro de una controversia reciente entre montañeros de diferentes nacionalidades. En las últimas semanas, la emblemática cruz que adorna esta montaña, instalada desde 1951, ha sido víctima de actos vandálicos, generando un sentido de unidad entre españoles y franceses por su preservación.
El conflicto comenzó en abril, cuando la cruz fue cortada y tirada por la ladera. La Guardia Civil investiga el hecho. Un joven francés, Maël Leagadec, decidió restaurarla a finales de marzo. A sus 18 años, escaló solo el Aneto con una cruz de 50 kilos que él mismo fabricó, reponiéndola después del vandalismo.
Sin embargo, el símbolo fue despojado nuevamente el 22 de mayo. Maël expresó su frustración en redes sociales, subrayando que un solo acto puede afectar a una comunidad entera. No obstante, su determinación lo llevó a motivar acciones respetuosas, llevando a otros montañeros a regresar a la cima.
En un gesto de unidad, dos montañeros españoles colocaron la cruz una vez más. José Roman, parte de este grupo, afirmó que esta cruz representa un patrimonio y respeto entre comunidades. Ante la respuesta emocional de Maël, la conexión entre los ascendentes vuelve a brillar, reforzando la solidaridad entre culturas.
Desde su primera colocación en 1951, la cruz ha sido un símbolo de pertenencia y reconocimiento entre Aragón y Cataluña. Este no es el primer vandalismo; ha enfrentado ataques anteriores, incluidas pintadas políticas. Sin embargo, la historia sigue viva, con jóvenes como Maël y sus colegas demostrando que el respeto a la montaña es más fuerte que la ignorancia.
Con información de elespanol.com

