Francia e Italia viven una crisis social que ha llevado a más de 550,000 personas a las calles, motivadas por el incremento en el costo de vida y las ineficiencias en los servicios públicos. Las manifestaciones, que inicialmente buscaban abordar estas problemáticas, han degenerado en actos de violencia y saqueos, especialmente en París y Milán.
En Francia, el sector privado reportó una caída en su actividad en octubre, con un índice PMI Flash de 48.4 puntos. Esto indica una contracción significativa frente a los 51.1 puntos de septiembre, un hecho que preocupa ante las elecciones presidenciales de 2027. Joe Hayes, analista de S&P Global, comentó que la falta de recuperación refleja un endurecimiento de las condiciones económicas y políticas en el país.
La izquierda radical crítica al gobierno, liderada por Jean-Luc Mélenchon, acusó a las autoridades de adoptar una "huida hacia adelante autoritaria", refiriéndose a las restricciones impuestas tras los disturbios del 17 de octubre. En ese día, se registraron actos de violencia en varias ciudades, lo que llevó al presidente Emmanuel Macron a exigir "máxima contundencia" contra los delitos y a rechazar la renuncia del ministro del Interior.
Por su parte, en Italia, los transportistas han levantado los bloqueos en las carreteras tras la aprobación de un decreto de ayudas del Gobierno de Giorgia Meloni, que destina más de 500 millones de euros para enfrentar el aumento del precio de los combustibles. La suspensión de las protestas se produce mientras se siente la escasez en los supermercados debido a los recientes conflictos.
Este fin de semana se espera un aumento en las medidas de seguridad en Italia ante más manifestaciones, incluidas protestas estudiantiles en Roma. El Gobierno implementará un despliegue adicional para prevenir altercados, luego de los incidentes del pasado fin de semana en Milán.
Con información de elperiodico.com

