El Departamento de Interior de la Generalitat enfrenta una serie de crisis que han elevado la tensión entre sus principales responsables. A las preocupaciones por la seguridad pública, que el PSC ha comenzado a abordar, se añaden controversias sobre un plan piloto para introducir agentes de policía en escuelas. Estas acciones han llevado a la oposición a exigir la renuncia de la consejera Núria Parlon y el cese del director de la policía, Josep Lluís Trapero.
Uno de los objetivos del nuevo gobierno fue mejorar la percepción de seguridad en Cataluña, un tema frecuentemente capitalizado por la extrema derecha. Las estadísticas indican una reducción de delitos del 4% en la región y más del 6% en Barcelona el año pasado. A pesar de esto, Parlon ha reconocido que muchos delincuentes no poseen DNI español y ha tratado de desvincular la criminalidad de la inmigración, enfatizando que la mayoría busca una vida mejor.
Recientemente, se anunció el plan Kanpai, diseñado para abordar la multirreincidencia delictiva, que contempla un aumento de la presencia policial en las calles. También se ha reactivado el plan Daga, orientado a incautar armas blancas, en respuesta a un aumento de agresiones en la región. Sin embargo, la percepción de inseguridad ha crecido tras un violento incidente en Esplugues que culminó en un asesinato. Este suceso fue rápidamente utilizado por partidos políticos para criticar al Departamento de Interior.
Adicionalmente, la introducción de mossos en las escuelas ha desencadenado descontento entre los sindicatos educativos, que consideran que este enfoque podría agravar las tensiones laborales existentes. A pesar de las advertencias sobre las reacciones que podría provocar, la iniciativa cuenta con el respaldo del director de los Mossos, quien defiende su relevancia educativa y preventiva.
La situación se complica más con la inminente jubilación del jefe operativo de los Mossos, Miquel Esquius, lo que plantea incertidumbres sobre la dirección futura de la policía. Las críticas a la cúpula por su fragmentación y el manejo del liderazgo son muy evidentes, incrementando la presión sobre la gestión de Trapero, quien ahora se encuentra en el centro de una profunda controversia tras infiltrados en reuniones de docentes.
Con información de elpais.com

