Las obras públicas inconclusas en Santiago representan un costo significativo no solo en términos económicos, sino también sociales y ambientales. Esto se evidencia en proyectos que, a pesar de ser planeados para beneficiar a la comunidad, han quedado paralizados, convirtiéndose en “elefantes blancos”.
El Hospital Ochagavía es un hito histórico de este fenómeno. Planeado en los años 70, su construcción fue interrumpida tras el golpe de Estado de 1973 y permaneció abandonado durante décadas. A pesar de su posterior reconversión en un centro logístico en 2016, la interrupción de su edificación significó grandes pérdidas económicas y la negación de un servicio sanitario vital.
Recientemente, el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM) también ha enfrentado un destino similar. Tras una larga espera de más de diez años para culminar su segunda etapa, el gobierno decidió cancelar el proyecto, resultando en una compensación millonaria a la empresa contratista. Esto no solo representa un gasto innecesario, sino que afecta la creación de empleo y el desarrollo cultural de Santiago.
El mismo patrón de abandono amenaza otras iniciativas, como la tercera etapa de la ciclovía del eje Alameda. A pesar de los avances en movilidad sustentable, su paralización frena el progreso hacia una infraestructura segura y accesible para los ciclistas, afectando a las comunidades más vulnerables de la zona.
La situación del Parque Metropolitano Sur Cerros de Chena, a punto de ser inaugurado, resalta la falta de recursos para su mantenimiento, lo que genera incertidumbre sobre su futuro. Este patrón de proyectos inconclusos y mal gestionados refleja una desconexión entre la planificación urbana y la realidad social, evidenciando la necesidad de una visión integrada y sostenible a largo plazo.
Superar estos “elefantes blancos” exige fortalecer la gestión pública con un enfoque en la continuidad de los proyectos, así como descentralizar la toma de decisiones. Este desafío requiere un compromiso político para garantizar que las ciudades no se reinventen cada cuatro años, sino que avancen hacia un desarrollo inclusivo y eficiente.
Con información de eldesconcierto.cl

