Una creciente confrontación entre la comunidad LGBTQ+ y la llamada "Patrulla Espiritual" ha surgido por el caso de un joven trans. Este individuo fue ingresado en un centro de rehabilitación, con un cambio de imagen forzado, lo que desató las críticas hacia este grupo por presuntas violaciones de derechos humanos.
El caso fue llevado a la atención pública por el Comité Orgullo Mexicali y el regidor de Morena, Alfredo Wong, quienes denunciaron a la Patrulla Espiritual por sus prácticas irregulares, las cuales incluyen la exhibición de personas trans en redes sociales. Según estos denunciantes, estas acciones son más que discriminatorias; atentan contra la dignidad de las personas de la diversidad sexual.
En respuesta, la Patrulla Espiritual aseguró haber tenido éxito en este caso, mostrando videos del joven "transformado" y recibiendo apoyo de seguidores tras la intervención. La madre del joven expresó agradecimiento por la ayuda brindada, aunque esto generó un debate intenso sobre los métodos de la organización, vistos como inadecuados y perjudiciales.
La polémica no solo gira en torno a la rehabilitación, sino también a la forma en que las personas vulnerables son tratadas públicamente. Tanto legisladores como activistas han cuestionado la ética de exhibir a individuos en situaciones críticas, enfatizando que la solución no debe involucrar el escarnio público, sino un enfoque más humano y comprensivo.
El tema de la rehabilitación y el apoyo a personas en situación de calle sigue siendo relevante en Baja California, donde varias organizaciones buscan ayudar a quienes sufren problemas de adicción. Sin embargo, la polarización entre la Patrulla Espiritual y la comunidad LGBTQ+ dificulta avanzar en un diálogo constructivo sobre adicciones y rehabilitación.
Con información de elimparcial.com

