Suiza. – La Fraternidad Sacerdotal San Pío X anunció su intención de ordenar nuevos obispos el 1 de julio sin el consentimiento del Vaticano, desafiando la autoridad del papa León XIV. Este desarrollo ocurre menos de un año después de la elección del nuevo pontífice.
El 2 de febrero, la comunidad tradicionalista reveló su decisión, mencionando que había solicitado una audiencia con el papa en agosto, pero consideró reciente respuesta insatisfactoria. Este movimiento reaviva las tensiones entre el Vaticano y los tradicionalistas, quienes buscan preservar su interpretación de la liturgia católica.
El cardenal Víctor Manuel Fernández, encargado de asuntos doctrinales en el Vaticano, propuso una reunión en Roma el 12 de febrero en respuesta al anuncio. La Fraternidad, fiel a la misa tridentina en latín, enfrenta un dilema, pues argumentan que su supervivencia depende de asegurar continuidad episcopal ante la percepción de pérdida de tradiciones.
La comunidad, que cuenta con aproximadamente 720 sacerdotes y un número estimado de 600.000 fieles en el mundo, considera que la reciente elección de León XIV ha intensificado su desconfianza hacia la autoridad papal, dado el enfoque en las modernizaciones tras el Concilio Vaticano II. Este cisma potencial plantea serias preguntas sobre el futuro de la unidad de la Iglesia.
La historia de la Fraternidad San Pío X se remonta a 1970, cuando fue fundada por el obispo francés Marcel Lefebvre. En 1988, la comunidad fue excomulgada por ordenar obispos sin autorización vaticana, aunque posteriormente, en 2009, el papa Benedicto XVI revocó dicha excomunión. A pesar de los intentos de acercamiento en los últimos años, la posibilidad de una nueva excomunión se vuelve inminente si se llevan a cabo las ordenaciones previstas.

