El Centro de Mayores Conde de Elda vive un momento crítico, ya que el 1 de junio se prevé su cierre tras problemas administrativos. Este espacio, que ha servido como un punto de encuentro para más de 1,500 mayores, se enfrenta a la incertidumbre cuando sus usuarios expresan su preocupación por perder un lugar que consideran esencial.
El conflicto comenzó con una inspección donde se constató que el centro carecía de una licencia de actividad. A partir de ese momento, se inició un proceso administrativo que concluyó en la orden de cierre, desatando protestas entre las personas mayores que lo frecuentan. Los usuarios han manifestado que el lugar es más que un centro recreativo, es un hogar comunitario donde encuentran compañía y apoyo.
María Teresa de Diego, fundadora del espacio, subraya la importancia de este lugar para muchas personas solas que buscan compañía. Para ella, el cierre no solo afecta el edificio, sino toda una red social construida a lo largo de los años. Los usuarios como Ciro Alfonso Vera destacan la variedad de actividades y el sentido de comunidad que han forjado en el lugar, evidenciando lo crucial que es para su bienestar emocional.
Testimonios de usuarios como María Llorente revelan que el centro ha sido un salvavidas emocional, brindando un sentido de pertenencia y amistad, especialmente para quienes han sufrido la pérdida de seres queridos. Ahí, los mayores no solo participan en actividades recreativas, sino también se cuidan mutuamente, formando lazos que van más allá de la simple convivencia.
La comunidad se encuentra alarmada ante la posibilidad de que muchos de sus miembros se queden solos si el centro cierra, ya que existe preocupación sobre la capacidad de otros espacios municipales para atender a todos los usuarios del Conde de Elda. Con numerosos mayores que dependen de este lugar como su vía de socialización, la lucha por mantenerlo abierto continúa, con la esperanza de alcanzar una solución que garantice su permanencia.
Con información de larazon.es

