La elección presidencial chilena enfrenta expectativas de cambios en seguridad y política, con una participación masiva en un clima de tensión social.
Chile se prepara para definir su nuevo mandatario en una jornada electoral marcada por la inquietud pública respecto a la violencia y la inseguridad en el país. La elección, que comenzó a primera hora de la mañana y concluirá en la tarde, da muestra del notable interés de la ciudadanía ante un escenario político polarizado y una creciente percepción de inseguridad que afecta a diversos sectores. Las principales candidatas y candidatos, entre ellos representantes de la centro-izquierda y la derecha radical, disputan el apoyo del electorado, previniendo un posible balotaje en diciembre dado que ninguno logra aún la mayoría necesaria para evitar una segunda vuelta. La incertidumbre social y las dificultades económicas aumentan las demandas por un cambio profundo en las políticas públicas de seguridad. Además, expertos señalan que este proceso electoral será clave para definir el rumbo institucional del país, que busca superar las heridas abiertas por el estallido social de 2019 y una Constitución heredada de la época de la dictadura.
