La elección del comité directivo generó tensiones internas y ausencia de representantes femeninos en medio del debate por el formato de liderazgo sindical.
En una jornada marcada por disputas internas y reclamos de participación femenina, la Confederación General del Trabajo (CGT) redefinió su conducción mediante un nuevo triunvirato, consolidando la influencia de ciertos sectores. La elección ocurrió durante un congreso en Obras Sanitarias y provocó resistencia de algunos gremios tradicionales, como la Unión de Trabajadores del Transporte Automotor (UTA), los ferroviarios y sectores del gremialismo gastronómico, que se retiraron en desacuerdo con la estructura de liderazgo establecida. La decisión fue tomada luego de que la propuesta de unipersonalidad en la conducción fuera rechazada por votación mayoritaria, generando amenazas de ruptura y reminiscencias a épocas pasadas de división sindical. Además, la ausencia de delegadas femeninas en el nuevo equipo de dirigentes provocó reclamos, expresados en cánticos y malestar, reflejando las expectativas de mayor participación de las mujeres en la estructura sindical. Aunque algunos sectores cercanos al kirchnerismo mantienen presencia en el consejo directivo, la coyuntura evidencia un debate abierto sobre el modelo de liderazgo en la central obrera, impactando en la dinámica sindical y su relación con el Gobierno y el movimiento laboral.
