Bruselas, Bélgica. - El cardenal Robert Sarah ofreció un discurso en el Parlamento Europeo el 15 de julio, donde cuestionó la posibilidad de entendimiento entre Europa y África en un contexto de cooperación internacional. Sarah planteó inquietudes sobre cómo los significados de términos como derechos humanos y dignidad pueden variar entre ambos continentes.
El cardenal subrayó que el control sobre el lenguaje determina el diálogo. Afirmó que, “no existe verdadero respeto por África si previamente se determina qué África resultará aceptable”. Esto expone la asimetría que persiste en las relaciones entre los pueblos, donde una parte establece el vocabulario y condiciona la cooperación a la aceptación de categorías externas.
La crítica de Sarah no solo revela un nuevo paternalismo, sino que llama la atención sobre el enfoque de Europa en su papel civilizador. Durante siglos, este modelo ha estado marcado tanto por grandes logros como por abusos, transformando la ayuda en una forma de intervención cultural. Esta dinámica, según Sarah, impide una cooperación genuina y promueve un enfoque donde se asume que África debe aprender y adaptarse a ideologías occidentales.
La paradoja se hace evidente cuando se considera que Europa aboga por la autodeterminación individual pero se torna selectiva al tratar con comunidades africanas que desean preservar sus tradiciones. La diversidad es celebrada, pero solo dentro de los límites de lo aceptado por el enfoque occidental.
El discurso del cardenal provoca una reflexión profunda sobre la crisis de identidad y la falta de diálogo equitativo en las relaciones internacionales. Mientras persista esta asimetría, cualquier intento de cooperación será visto como una intervención en la identidad cultural de los pueblos.
Con información de eldebate.com

