Ottawa, Canadá. - Mark Carney ha implementado un ambicioso plan de reformas en Canadá que busca aumentar la productividad y elevar el gasto en defensa del 1.3% al 2% del PIB. Tras un periodo de creciente descontento social y económico, Carney, en el poder desde hace dieciocho meses, ha comenzado a tomar medidas importantes para revitalizar la economía canadiense.
Dentro de sus primeras acciones, el primer ministro eliminó un impuesto al carbono, prometió la construcción de un oleoducto desde Alberta y ha comenzado a cancelar barreras internas al comercio. Estas iniciativas han sido cruciales para abordar una economía que ha mostrado signos de debilidad, con una renta per cápita que ha caído al 71% respecto a la estadounidense.
A nivel internacional, Carney ha destacado la importancia de que las potencias intermedias, como Canadá, busquen estrategias para enfrentar las amenazas globales. Durante la reunión de Davos, abogó por que estos países formen alianzas más sólidas y diversifiquen sus relaciones comerciales, al tiempo que afirmó que "las potencias intermedias no reemplazarán a las hegemonías, pero pueden mitigar los daños".
El enfoque pragmático de Carney ha comenzado a dar frutos, con encuestas indicando que los canadienses apoyan sus esfuerzos por mantener la unidad nacional en momentos de tensión política, como el referéndum en Alberta sobre la posible secesión. La creciente popularidad del primer ministro refleja una tendencia positiva en su gestión, lo cual podría cambiar la percepción de Canadá en el escenario internacional.
Las reformas de Carney se enmarcan en un contexto desafiante, ya que el país enfrenta presiones tanto internas como externas. Con el objetivo de fortalecer su posición en el ámbito global, el primer ministro busca equilibrar las relaciones con los Estados Unidos, al tiempo que promueve un desarrollo sostenible y resiliente para Canada.
Con información de lavanguardia.com

