Punta Arenas, Chile. - Pablo Aguilar Medel, un camionero de 34 años, comparte su experiencia tras más de una década conduciendo camiones de 25 toneladas en la Patagonia chilena. Para Aguilar, “lo importante no es llegar rápido, sino volver a casa”, una lección aprendida a lo largo de sus recorridos en este territorio lleno de retos.
Aguilar se desempeña como transportista de gas licuado de petróleo y ha perfeccionado sus habilidades en rutas que a menudo son peligrosas, especialmente durante el invierno. “La llamada ‘escarcha negra’ es un gran peligro, ya que es casi invisible y causa muchos accidentes”, explica. A pesar de contar con un camión moderno, conoce la importancia de mantener siempre el respeto por las condiciones cambiantes del clima patagónico.
El camionero realiza distintas rutas que pueden llevar desde once hasta más de treinta horas, dependiendo de la carga y el clima. Desde Punta Arenas, sus viajes incluyen el abastecimiento de cultivos de salmones, un trayecto que puede ser especialmente complejo y que integra navegación en barcazas. Aguilar destaca que la exigencia de conducir un camión pesado en caminos difíciles aumenta el riesgo, ya que no es tan sencillo como frenar.
Además de la carga que transporta, los ingresos de un camionero en la Patagonia varían entre 1,400 y 2,900 euros mensuales, dependiendo de la demanda y el tipo de carga. La experiencia y madurez son cruciales para la seguridad en la carretera y su enfoque en la familia ha moldeado su forma de conducir.
Hoy, Pablo Aguilar refleja las maravillas de la Patagonia, donde también ha encontrado la vida salvaje en su camino. A pesar de los riesgos de su trabajo, lo más importante sigue siendo su regreso a casa.
Con información de motor.elpais.com

