La reciente salida de Serafín Tadeo Lazcano de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana de Tabasco genera incertidumbre en un entorno que ya enfrenta grandes desafíos en materia de seguridad. Su gestión se caracterizó por un incremento en los niveles de violencia, así como por acusaciones de abusos por parte de fuerzas del orden.
Tadeo asumió el cargo en un momento crítico, sucediendo a Hernán Bermúdez Requena, quien fue arrestado por vínculos con grupos criminales. Durante su año y tres meses al frente, los índices delictivos no disminuyeron; ejecuciones, narco bloqueos y la quema de vehículos se convirtieron en noticias habituales, reflejando un panorama desolador para los ciudadanos.
La llegada de Tadeo intentó reflejar un cambio hacia un enfoque más militarizado de la seguridad. No obstante, esta estrategia ha dejado un legado de desconfianza hacia las instituciones de seguridad, exacerbada por denuncias de abusos y violaciones a derechos humanos que han quedado sin respuesta adecuada.
La percepción de inseguridad entre la población tabasqueña sigue siendo alta. Según la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana del INEGI, el 81.9% de los habitantes considera inseguro vivir en Villahermosa. A pesar de una ligera disminución en este indicador, la verdadera falta de confianza persiste en los cuerpos policiacos, que se encuentran entre los peor evaluados en el país.
El nuevo titular, Alejandro Leal López, aún no ha presentado un plan claro que aborde la crisis de seguridad que enfrenta la entidad. Sin un diagnóstico público que detalle los problemas existentes y con la presión por mantener el status quo, se corre el riesgo de repetir errores pasados sin abordar los verdaderos desafíos que han persistido en la seguridad pública. La construcción de confianza es esencial para el futuro de la seguridad en Tabasco.
Con información de quadratin.com.mx

